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Espaa suda para seguir viva en la Liga de Naciones

  • Luis Enrique saca pecho “Los de Málaga están cachondísimos”
  • Gavi, un fijo de 17 años “Podría jugar 16 partidos seguidos”
  • Clasificación El grupo de España
  • El cortador de césped El Lucho ‘clemente’ de España

Sudó España, y mucho, para seguir viva en esta Liga de Naciones jugada a contrarreloj. Con un gol de Sarabia en una de las pocas opciones que fue capaz de generar ante una desnortada Suiza, se dispone a perseguir a Portugal seguramente hasta el último partido, el 27 de septiembre en Braga. Sudó intensamente España hasta el último instante, cuando el árbitro impidió a los locales sacar un córner que antes no había sido gol de milagro, en un final de noche llena de despropósitos defensivos de eso que va derramando este equipo en todos los partidos. Quiso ayer la suerte que no encajara y sumase el primer triunfo en tres partidos. Es de esperar que vengan tiempos mejores en lo que a fútbol se refiere. [Narración y estadísticas (0-1)]

A quien más y a quien menos se le está empezando a atragantar este maratón de partidos de la selección española, que además no contribuye a romper la monotonía con su plan de juego, invariable, inamovible, intocable. El portero empieza a jugar, se la da al central, el central o al medicentro o al lateral, el mediocentro o el lateral al central otra vez, luego a un interior, como mucho a un extremo, si acaso al delantero, que vuelve a jugar de cara, acaso al otro extremo y vuelta a empezar. Tiene algo de anestésico este fútbol, académico a más no poder, poco dado a la improvisación, en parte también porque los rivales tampoco sufren demasiado con esa sucesión de pases y apenas se atreven a romper sus propios esquemas en busca de una pérdida. Si, como es el caso de Suiza tras la Eurocopa, es un equipo en construcción, menos todavía. Queda poco de aquel grupo que dejó en la cuneta a Francia en octavos y llevó a España a los penaltis en cuartos de la Eurocopa. Ordenado, pero tímido, no supuso ningún peligro salvo en ese final, incitada por los errores de la defensa visitante.

En el equipo introdujo Luis Enrique sólo una novedad llamativa. Metió a Marcos Llorente junto a Busquets, que recuperaba su sitio, y junto a Gavi, que lo juega todo, acaso porque tiene 17 años y se cansa menos que sus compañeros (ayer le dio tiempo incluso a hacer un sombrero a un rival en la frontal de su propia área). Y fue precisamente el jugador del Atlético, posiblemente el más exuberante físicamente del equipo, el que hizo que el partido fuese algo distinto al de la República Checa.

ÚNICO GOL

Una acción suya, tras una buena presión de Ferran Torres, dio lugar al 0-1. Aguantó la embestida del central, que salió a destiempo, se metió en el área y su pase lo empujó Sarabia, que llegaba como una bala. El gol lo revisó el VAR, y a juzgar por alguna de las tomas se diría que el pie del jugador del Sporting de Portugal estaba algo más adelantado, pero el caso es que la tecnología dio el ok. España estaba así por delante antes del cuarto de hora, un escenario presuntamente ideal para un equipo al que le cuesta avanzar metros. No fue así, pues Suiza, pese a estar perdiendo el tercer partido del grupo habiendo perdido los dos primeros, no se fue arriba. Se mantuvo en su propio campo y se dedicó a que no le hicieran más ocasiones.

La otra situación divertida que a veces provoca España es cuando concede contragolpes al rival, pero ayer no hubo ocasión de eso durante 80 minutos, de modo que la primera parte desfiló ante los ojos del personal con más pena que gloria. Morata, impecable en la recepción del balón, no podía darse la vuelta, y los extremos no tenían pista.

Salió con mucho ímpetu Suiza tras el descanso y zarandeó ligeramente a España con un par de córners y alguna escaramuza de Shaqiri por la izquierda. Los balones parados ofrecen una permanente sensación de inseguridad en el área española, acaso no refrendada por los números, pero sí por el ambiente. Y eso que, conviene remarcarlo, ayer el equipo no concedió ningún remate claro hasta los últimos instantes gracias a una mejor presión de los de arriba y a una mayor fiabilidad de los centrales, especialmente una estupenda versión de Pau Torres.

España no movió un músculo y siguió a lo suyo. Fueron entrando los nuevos, Dani Olmo primero y Asensio y Koke después, a falta de 20 minutos, pero la dinámica no cambió. Cuando Luis Enrique dice que esta selección lo hace igual juegue quien juegue tiene razón, pero eso también vale para explicar que, por momentos, todos los jugadores parecen el mismo. La novedad esta vez fue que Asensio se colocó como delantero centro en la línea de tres de arriba. El madridista, al igual que el resto, se fue sumiendo en la dinámica del partido, soporífera hasta que una salida inverosímil de Unai Simón azuzó a Suiza, incapaz hasta ese momento pero enfebrecida vistos los regalos de Diego Llorente e incluso de alguien tan fiable como Azpilicueta. Para fortuna de Luis Enrique, el gol no llegó y eso permite a España seguir peleando por ese primer puesto de grupo.

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