El futuro de Isco en el Sevilla: “Ests bien, ests fuerte”

  • Fútbol el fichaje sorpresa del Sevilla

“Do you believe in magic?” cantaban ‘The Lovin Spoonful’. “¿Creéis en la magia?”, parece preguntar Monchi al sevillismo. Todos los grandes equipos necesitan una tregua con la realidad. Que lo imposible sea posible. Que los goles sean también frutos venturosos.

El Sevilla de Julen Lopetegui es un equipo estricto y prudente. Con más tejido de camuflaje que lentejuelas. Francisco Alarcón, ‘Isco’ (Benalmádena, Málaga; 1992) llega para liberar a un conjunto encadenado.

Aún no ha comenzado la temporada, y una parte de la grada del Ramón Sánchez-Pizjuán ya ha pitado a sus futbolistas. Fue en el trofeo Antonio Puerta, disputado contra el Cádiz, en el último partido preparatorio del verano.

El equipo se muestra con dudas y una planificación desconcertante. Aunque es pronto para sacar conclusiones, la salida de los centrales titulares, Diego Carlos y Koundé, inquieta a la parroquia.

El refuerzo de Lopetegui

El Sevilla del último curso fue un equipo construido desde atrás hacia delante. El de esta temporada aún es un misterio. El centrocampista malagueño viene a cubrir una posición que parecía cubierta con Papu Gómez, Óliver Torres, Rakitic o Suso. En el 4-2-3-1 de Lopetegui hay espacio para lo impensado.

Una parcela que dé sentido al juego, que convierta el magreo en puya, que dinamite a un conjunto con tendencia al ensimismamiento y a la horizontalidad. La mediapunta nervionense, que ha habitado sobre todo Papu con claroscuros, podría dar más de sí.

En el último año sufrieron los delanteros, náufragos, y los extremos parecían hacer la guerra por su cuenta. Isco viene a armonizarlo todo. Otra cosa es ver cómo está Isco, porque con los números en la mano, viene de ser un jugador intrascendente. El Sevilla ha fichado un recuerdo.

Alarcón jugó apenas 400 minutos en su última temporada en el Real Madrid y unos mil en la anterior. Pese a sus treinta años, es un jugador en claro declive. El arranque de su carrera fue espectacular. Brilló en el Valencia e hizo historia en el Málaga.

En las nueve temporadas en el Real Madrid conquistó cinco Champions League, tres Ligas y una Copa del Rey. Pero su halo se fue apagando mientras crecían en paralelo críticas por su desconexión y apatía en el campo. Su talento ya no era suficiente para mantenerlo en el once, del que fue saliendo sin hacer ruido.

Con episodios de indisciplina y un abandono físico visible, su salida del Real Madrid estaba decidida. El Sevilla llevaba meses detrás de él, pero su sueldo hacía imposible su fichaje. Finalmente, el futbolista llega libre y habiendo bajado mucho sus pretensiones económicas. El malagueño quiere seguir compitiendo en una liga que conoce, con oportunidad de pisar la Champions y en un sistema que se ajusta a su juego.

La magia y la precisión

Lopetegui ya dirigió a Isco en dos ocasiones. En el Madrid, durante apenas un puñado de partidos, y especialmente en la selección española, donde fue imprescindible llevando el timón de la España que se clasificó con galones para el Mundial de 2018 en Rusia.

Fue un idilio breve, pero cimienta la esperanza de que el ex madridista pueda revivir, con la blanquirroja nervionense, sus mejores tiempos como futbolista. Aunque el Sevilla tiene experiencia en redenciones, como Palop, Banega u Ocampos; también tiene algún antecedente en sanaciones frustradas, desde Martial a Chicharito, por poner dos ejemplos cercanos.

Isco ha sido una petición expresa del entrenador y él asume parte de la responsabilidad y la dinámica de integración en un grupo asentado y exigente. El perfil es claro: Magia en la medular. Imprevisibilidad. Precisión. Llegar antes a la red. Aprovechar la versatilidad ofensiva, desde el físico de Mir a la velocidad de En-Nesyri, desde la potencia de Ocampos a la finura de Lamela, las filigranas del Tecatito, la suma de la segunda línea con Rakitic… que atacar no se convierta en un suplicio, como en la pasada temporada, sino una consecuencia nítida de la posesión y el control del balón, grandes logros de Lopetegui con el club andaluz.

“Estás bien, estás fuerte…”, le dijo Monchi a Isco a su llegada a Sevilla. “Me he cuidado, me he cuidado”, contestó el malagueño con una sonrisa. Es un principio. Quedan muchas horas de entreno y la fe en una idea. A la espera de que el Sevilla apuntale su defensa, Lopetegui tiene, al menos, la ilusión de conseguir un ataque con más emoción, con más luz, con más magia.

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