El Camino Incierto De Ansu Fati En El Barcelona Y La Seleccin

«Los datos del GPS nos dicen muchas cosas. Pero ni con toda la tecnología del mundo seríamos capaces de medir el estado emocional. El caso de Ansu es especial». La afirmación brota de uno de los despachos de la zona noble del Camp Nou. La recuperación física, pero también anímica, de Ansu Fati es uno de los retos más complicados a los que se enfrenta un Barcelona que no pierde la esperanza en hacer de él un futbolista estructural.

Ansu ni siquiera ha llegado a la veintena -lo hará el próximo 31 de octubre-, pero tal fue su irrupción en el mundo del fútbol que la espera y la prudencia, por momentos, se hacen insoportables. Algunos de los actores implicados en el regreso a la élite del delantero mantienen que, en su caso, no hay mejor remedio que el tiempo. Precisamente, uno de los peores enemigos de una industria que no suele esperar a nadie.

Ansu regresa hoy al Giuseppe Meazza de Milán, un campo que desprende tanto ardor como épica, y donde en su día demostró que él era especial. El 10 de diciembre de 2019, salió al campo por Carles Pérez en el 85 y con 1-1 en el marcador. En apenas un minuto, buscó la pared con Luis Suárez y soltó un latigazo desde el balcón del área para expulsar del torneo al Inter de Antonio Conte. El tanto le permitió batir el récord de precocidad goleadora en la Champions con 17 años y 40 días, superando así a Ofori-Quaye (17 años y 195 días).

Pero el tiempo de Ansu, que entonces parecía en sus manos, se detuvo en sus piernas. Primero en su rodilla izquierda (7 de noviembre de 2020 en un partido frente al Betis), de la que fue intervenido hasta cuatro veces y que le condenó a una baja de 11 meses. Después, en el bíceps femoral del muslo izquierdo (6 de noviembre de 2021), lesión de la que se recuperó sin pasar por el quirófano. Condicionado por la experiencia anterior, no quiso volver a saber nada de una sala de operaciones. La cicatrización del tendón, así, fue más dificultosa. De hecho, y según especialistas en este tipo de roturas, el hecho de optar por un tratamiento conservador suele elevar el riesgo de recaída hasta un 34%.

Gestión de minutos y esfuerzos

De ahí la prudencia extrema en la gestión de minutos y esfuerzos del atacante por parte de Xavi Hernández, en permanente contacto con el departamento médico (Ricard Pruna), el de los preparadores físicos (Iván Torres) y el de los fisioterapeutas (Carlos Nogueira). Si bien la rodilla está en perfectas condiciones, el bíceps femoral, clave en la explosividad y la velocidad, le mantiene todavía alejado de los picos que hacían de él un futbolista diferencial tanto en el desborde como en el arranque de las acciones. La fatiga en el músculo aún crece y continúa bajo estricto control, y el propio jugador está en proceso de reaprendizaje en cuanto a maximizar sus esfuerzos, sobre todo en la repetición de los esprints. Y ahí cuenta tanto la fiabilidad del músculo como la convicción emocional.

Ansu, de hecho, no ha jugado un partido completo desde su lesión en Balaídos en noviembre de 2021. Desde entonces, sólo ha podido ser dos veces titular: el pasado 7 de septiembre frente al Viktoria Plzen y la última visita a Mallorca, donde disputó 67 minutos, su cénit esta temporada. «Vi a Ansu a un nivel extraordinario. Driblando, atreviéndose, encarando, yendo al espacio…», clamó Xavi en unas declaraciones de claro objetivo psicológico. Ansu, pese a iniciar la jugada frente a Maffeo que desembocó en el gol de Lewandowski -un amago que no le obligó a la aceleración-, sólo intentó dos veces el desborde (con un 50% de éxito). No disparó a puerta.

Después de que Luis Enrique lo descartara en la última ventana de selecciones, Ansu, disgustado, comenzó a convencerse de que sus opciones de acudir al Mundial son cada vez más reducidas. Sorprendió lo directo, y sobre todo crudo, que fue el seleccionador: «Que no sea titular en su equipo me dice algo. A día de hoy no lo veo para la lista».

Frente a un Inter en crisis -derrotado en tres de sus últimos cuatro partidos en la Serie A-, sin Lukaku ni Brozovic y con Lautaro entre algodones, Ansu debería aguardar su turno en Milán. El punto de partida de un camino luminoso, y donde ahora sólo se advierte bruma.

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