El Atltico Golpea Ms Duro

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A veces no está de más pisar el acelerador a tiempo. No para llegar antes, sino para llegar bien. Eso hizo el Atlético frente a un Celta que trató de sacarle los colores, pero echó en falta algo del veneno que le faltó a su rival. Aceleró Correa en el arranque, soltó gas Carrasco para dar tranquilidad y acabó al galope Cunha para disipar las dudas y completar la primera goleada del curso en el Metropolitano. Para vivir una noche tranquila y en paz.

Hay futbolistas que tienen la fortuna de caer de pie. Y luego está lo de Ivo Grbic, un tipo espigado a la sombra, alargadísima, de Jan Oblak que, de repente, para sorpresa del Metropolitano, se encontró bajo los palos de la portería del Atlético. Los problemas físicos del intocable Jan, que forzó ante el Oporto con una actuación formidable, regalaron a Ivo su primera titularidad en Liga. Y lo primero que hizo fue negarle a otro larguirucho como Larsen un gol que ya cantaba desde la banda el Chacho Coudet. Lo hizo a la manera de Oblak, sin contemplaciones. La escena, esta vez con un cabezazo centrado y potente de Mallo, se volvió a repetir. Apenas habían transcurrido cinco minutos. A Grbic le bastó con esos dos destellos para justificar su fichaje, dos años atrás. La vida son momentos.

Simeone decidió darle unas pinceladas a su equipo, acaso pensando en la Champions. Una de ellas fue la de cambiar el sistema a un 4-4-2 y situar a Mario Hermoso junto a Witsel en el centro. El experimento, pensado para contener al Celta en el centro del campo, se desmoronó por inercia. A Hermoso, que lució el brazalete de capitán ante las ausencias, le tembló el pulso con el precipicio a su espalda. Impreciso e inseguro, sus deslices desembocaron en tremendas ocasiones para un Celta atrevido e incisivo. El balón al palo de Iago Aspas, tras una salida de balón terrorífica del Atlético, acabó por convencer al Cholo de que había que regresar a los tres centrales. De que había que devolver a Reinildo, el guardaespaldas que cualquier mortal querría tener, a su lugar. Bastante había hecho ya Witsel con corregir a su compañero sin cesar. El caso es que los locales ganaron seguridad atrás para perder control.

La diferencia entre el Atlético y el Celta está, obviamente, en las áreas. La valentía no siempre tiene su recompensa. Por eso Correa no titubeó para abrir el marcador antes de los 10 minutos de noche. Bastó un envío preciso de Lemar y una vertiginosa conexión argentina, con Molina tocando precisa y acertadamente de primeras, con De Paul sacando el cartabón y con el pequeño Ángel ajusticiando a Marchesín. Sin miramientos. Era el primer disparo serio de los rojiblancos. No lo volverían a hacer hasta la segunda mitad.

Decíamos que el Atlético no volvió a tirar a puerta hasta después del descanso. Lo hizo ya con Koke, espléndido, sobre el césped, tras una buena dosis de fortuna, para desgracia del Celta. De Paul enganchó la pelota desde la frontal y su disparo acabó envenenándose tras tocar en Unai. Así dejaron planchada los rojiblancos su primera victoria en casa del curso liguero. Atrás habían quedado los sofocos y apuros de un arranque descontrolado.

El clásico minuto Griezmann

Y llegó ese momento que el Metropolitano ya ha convertido en un clásico. Es el minuto 60 (y pico), el minuto Griezmann, que susurran desde la grada con una sonrisa. Lo hizo esta vez en compañía de Joao Félix. El Atlético, con el viento a favor, y ese chute extra de calidad, empezó a disfrutar. A desmelenarse. Carrasco, bajo sospecha por su discreto arranque de temporada, zanjó el asunto a toda velocidad, con un dardo puntiagudo que atravesó la portería (que no el corazón) celeste.

Porque el Celta encontró una respuesta desde la bota del joven Gabri Veiga, acaso en la pelota más sencilla de las que se había encontrado Grbic. El canterano gallego prendió un último aliento de ilusión para los suyos. No bastó.

Era la noche del Atlético y Cunha, en un sprint para el recuerdo, cruzando el campo al galope, sorteando rivales, acabó embocando con la ayuda de Unai. La contundencia, que suele repetir Simeone.

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