Alaba acaba con los sudores del Madrid en Almera

  • Narración Así lo vivimos
  • Clasificación Así va la Liga

Esta Liga hay que sudarla. Un equipo que acaba de volver a Primera resiste a un buen Madrid, acosador pese a las imprecisiones de las rotaciones. Ancelotti toma nota, como lo hizo Xavi, aunque es mejor hacerlo desde la victoria que debe a un joker, Lucas Vázquez, y a un cambio providencial: Alaba entró, besó el santo del gol y secó el sudor del campeón.

Los acontecimientos suelen dar la razón a Ancelotti sin ruido, con la misma lógica que el verano da paso al otoño, bendito otoño. En Almería tardará algo más en llegar. Era un horno. Helsinki se parecía más a la temperatura media de la Liga, y con un título en juego. Por eso el italiano no se apartó ni un milímetro de su once jerárquico. Pese a ser hijo de campesinos, lleva toda la vida en la aristocracia. Los fichajes pedían sitio. Los jóvenes, también, y al respetable le gusta ver caras nuevas. El primer round de la Liga, en cambio, demostró que hay un Madrid bien anclado, el que regresó para ganar, y un Madrid que debe ajustarse, en el que Tchouameni necesita encontrar su sitio sin pretender ser un clon de Casemiro, y Rüdiger debe coordinarse con el resto, porque sus condiciones, inmensas, no dan para todo.

Ramazani hurga en el error

El primer susto lo demostró con el peor castigo: un gol en seis minutos. Midió mal el alemán y tampoco lo hizo bien Nacho, que abrió los brazos ante los reproches de Ancelotti. Ramazani avanzó para recibir entre los dos centrales, tomó la ventaja sin que le asaltaran las dudas en carrera y definió con frialdad ante un portero que se aparece como un coloso. Lo haría en el desenlace. Los focos que alumbran al Almería están puestos en Sadiq, por el que espera ingresar un buen dinero para poder inscribir a Pacheco o Leo Baptistao, pero en movimiento el peligro está en Ramazani, un demonio que incomodó a los centrales madridistas, en Almería improvisados. No es posible pedir a Nacho y Rüdiger la misma compenetración que a Militao y Alaba.

Al cambio en defensa sumó Ancelotti los de dos piezas en el centro campo, en el que entraron como titulares Camavinga y Tchouameni. Mejor el primero, más dinámico, dejó su puesto a Modric tras el descanso al ver una amarilla. Las tarjetas, a menudo provocadas por la reacción tras pérdida, son su cruz, algo que debe mejorar el francés.

Vinicius y Valverde, cañón y desborde

El gol provocó una reacción contundente del Madrid, con tres intervenciones de Fernando frente a disparos de Valverde, duros, pero no lo suficientemente comprometedores. Al portero que no es el que jugará este curso le debe el Almería parte de su excelente puesta en escena en Primera tras el ascenso directo, a pesar de la derrota final. Pero hay más trabajo, un buen trabajo. El equipo dirigido por Rubi, que también regresa a los banquillos de la élite, supo qué quería hacer contra el Madrid hasta que no tuvo más fuerzas. Adelantó su defensa en el inicio, en busca de la sorpresa, y se replegó con mucha seguridad para resistir hasta la hora de juego, con un puñado de futbolista que jugaban por primera vez en la categoría

Las buenas combinaciones defensivas tejidas por Rubi convertían a Vinicius en el arma que el Madrid necesitaba. Era prioritario eliminar piezas, urgía el desborde. Lo intentó el brasileño, siempre directo al área, con la mirada en Benzema, que no cazó remates lo suficientemente limpios, siempre mordidos, defectuosos. La otra alternativa era el cañón de Valverde o el poder físico de los blancos en el balón parado. Fernando puso la mejor mano ante Rüdiger. Vinicius, pues, debía continuar, como la dinamo del Madrid, mientras Ancelotti echaba mano de Hazard en el intento de dar más alternativas a un asedio con un ritmo altísimo, hecho que reforzaba los méritos de la resistencia local.

El fruto del trabajo del brasileño lo recogió Lucas Vázquez, lateral de circunstancias, como siempre, por la baja de Carvajal. Había alcanzado la red ya en fuera de juego, VAR mediante. A la segunda fue la vencida. Lucas Vázquez es un tipo impagable del que no se dice todo lo bueno que aporta al Madrid sin levantar la voz. Un buen equipo necesita a sus ‘Lucas’ tanto como a la providencia. Alaba, apurado por el hijo de Ancelotti, entró después de Modric para recomponer al Madrid original, a tiempo de lanzar la falta de la victoria. El campeón está advertido y sudoroso, pero en su sitio.

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más

  • Almería
  • Aurélien Tchouaméni
  • Eden Hazard
  • Dani Carvajal
  • Luka Modric
  • Casemiro
  • Real Madrid
  • Artículos Orfeo Suárez

LaLigaLa Liga que llega: el techo de Tchouaméni, el olfato de Lewandowski y la reinvención de Isco

FútbolEl reto de Carlo Ancelotti en Helsinki y su receta: “La clave ha estado en la humildad”

Actualidad Económica¿Se imagina a Laporta o Florentino cambiando de chaqueta?

Similar Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *